Sin Prisa

Sin Prisa

Esta vez me di a la tarea de buscar el mejor ceviche de la isla. Bien dicen que preguntando se llega a Roma, así que siguiendo ese sabio consejo, llegué con Lilis.
Por supuesto que yo quería no sólo comerlo, sino aprender a preparar esa receta que a todos en la Isla Bonita vuelve locos; pero esa tarde aprendí mucho más que un simple paso a paso de cocina, aprendí que en la isla no usan relojes, todo es a su tiempo y todos son felices, viven relajados y no están en competencia constante entre ellos, lo cual reduce significativamente el estrés y aumenta la capacidad de asombro.

Cuando radicas en una ciudad tan grande como la Ciudad de México, vives tan de prisa que no te detienes a conocer a la gente. ¡Nos estamos perdiendo de mucho!, porque siempre hay una historia esperándonos, capaz de tocarnos el corazón y cambiar algo en nosotros.

Así que siempre tendré anotado en mi Agenda Privada, darme el tiempo y buscar el espacio para conocer a esas personas que en su vida diaria, tal vez sin querer, te llegan, te tocan y te mueven el corazón.

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