La búsqueda de la identidad gastronómica

La búsqueda de la identidad gastronómica

¿A quién no le pasa que sueña despierto? A mí me sucede con mucha frecuencia. Imagina esto: Estás recostado sobre una cama y un sonido muy peculiar te despierta. Te levantas. Caminas hacia la ventana más cercana. Abres las cortinas. ¿Qué es lo que ves? Montañas por doquier. Respiras aire fresco. Y a lo lejos observas a un grupo de mujeres recolectando aquellos jitomates que serán el ingrediente clave de esa salsa que tanto te gusta. Un poco más cerca, un hombre ordeñando una cabra, te hace una seña, indicándote que la leche de la mañana está casi lista. El aroma inigualable del pan acabado de salir del horno comienza a hacerse presente. Y cuando inhalas profundo, escuchas una voz que te dice: “¿Acabaste ya tus pendientes? Necesitamos el trabajo para hoy”.

Y entonces despiertas de tu sueño. Te ves en una oficina, en medio del caos laboral, esperando el momento de salir a comer; y eso, si sales. Conoces tan bien el ritmo estresante que llevas, que ya estás preparado con alguna de esas barritas de proteína o uno que otro suplemento alimenticio. Porque ir a la esquina por una de las quesadillas de Doña Cuca, ¡no, señor! ¿Y mis horas en el gym?…

Pues, amigos míos, así es mi vida. ¿Te identificas conmigo? Seguro que sí. La diferencia entre tú y yo es que yo ya dije “¡Basta!”.

¿De qué me he estado perdiendo, poniendo yo misma limitantes a mi vida, como el andar corriendo siempre sin disfrutar los momentos, y comer de una manera nada satisfactoria?

Decidí emprender un viaje. Salir de mi rutina y adentrarme con la gente que realmente sabe vivir. Decidí hacer a un lado mis temores; dejarme de tonterías y gozar de uno de los placeres más grandes de la vida: la comida.

¿Quieres unirte a esta aventura gastronómica? Sal de tu rutina y busquemos juntos la magia de existir.

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