Un pan emborrachador

Un pan emborrachador

Debo confesar que soy panera de corazón; puedo arrasar con toda una panadería completa. Pero siempre he tenido la curiosidad de saber cómo se hace, y si es en horno de leña y con pulque, ¡más!… ¿A caso emborracha? ¿Un pan cuatero?

Llegué a Guanajuatito, un pequeño pueblo rumbo a Cadereyta. Ahí me encontré con toda la familia de Lorenza, quienes me invitaron a su hogar para conocer la anhelada preparacción. Pero antes de comenzar a preparar el pan, un buen taco hay que saborear.

La mesa está servida; cada centímetro de ella ocupada entre tortillas, cazuelas de nopal, frijoles, y el cazo principal: tortas de camarón con nopales en un chile potente.

Luego del banquete y las risas interminables, nos dividimos en dos grupo de mujeres: las que encenderían el horno y las que preparían el pan de pulque.

Yo me uní a un nuevo y recién creado tercer grupo, del que soy presidente: aquél que sólo mira, con un taco en la mano (pues la cazuela de camarones sigue en la mesa) y que de vez en cuándo echa a perder la masa para el pan. Aunque no ayudé mucho, pude apreciar la cantidad de ingredientes que lleva esta delicia; son bastantes. La habitación se inunda de un olor peculiar; medio fermentado, con toque frutal. Resulta que la levadura usada es pulque y sirve para inflar el pan, además de un toque de sabor increíble.

El segundo grupo desató un infierno. Ese horno tiene tanto fuego, que ni el mismo diablo quiere entrar. Lo encienden con maguey seco; vaya que esta planta tiene muchas propiedades.

Terminada la preparación del pan, se colocan en bandeja para esperar a que el fuego baje. De ahí sólo es cuestión de ciertas técnicas para que el pan entre; ya listo de un lado, se voltea, esperamos un poco más, y listo.

El resultado: uno de los panes más sabrosos. Esponjoso, crocante por fuera y endemoniadamente suave por dentro. Hasta una bolsa grande me llevé.

PARA EL RECETARIO

Olvidemos cuántos gramos de harina, levadura, huevo… eso te lo da una receta. Aquí sólo te digo que para que un pan esté auténticamente sabroso, debes batirlo con la mano; por lo mismo, cuida que tu barniz no esté a medias, o de preferencia no tengas, para que tu amasado sea con seguridad… seguridad de que no contamines el pan.

Usar el rodillo es cuestión de maña: ni tan duro ni tan blando, al punto.

Si padeces de brazos velludos, ¡sólo mete pan al horno!; te aseguro que los vellos desaparecen en un rato y de forma natural.

En este punto, el equilibrio lo es todo; si no detienes la pala de forma adecuada, todo el esfuerzo se termina en el piso. La idea es tener control de lo panes que entran al horno.

¡Ah!, y por cierto, el pulque sólo se usa como levadura, no para beberlo mientras trabajas.

Sé un viajero conmigo, y tengamos juntos un buen provecho.

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