Fusión secreta otomí

Fusión secreta otomí

No hay comida en el mundo que yo no valore, por muy extraña que parezca. Esto no quiere decir que todo me agrade; habrá algunas cosas que mi paladar no disfrute tanto, pero aún así siempre reconozco el esfuerzo y la creatividad que cada persona plasma en sus platillos. Y más, cuando yo no utilizo la estufa ni para hervir agua para un café.

Actualmente, el arte de cocinar se ha convertido en todo un proceso exótico. Pequeñas esferas gelatinosas sabor a carne, espuma que cumple la función de un vegetal, y postres que para degustarlos debes hacer todo un ritual, saturan los menús de miles de restaurantes. Afortunadamante, muchos de esos creadores de sabor aún emplean ingredientes tradicionales para transformarlos en platillos inimaginables.

Villa Progreso me ha demostrado que su gente sabe explotar al máximo sus ideas, sin olvidar sus raíces. Es el caso de Tomatino, quien con tres de sus creaciones culinarias logró conquistar a mi paladar, a mi corazón, y por supuesto a mi exigente estómago.

PARA EL RECETARIO

Si tienes ganas de probar un delicioso helado de xoconostle, una nieve de pulque, o un platillo elaborado con flores de sábila… ¡No voy a darte la receta!, (porque ni a mí me la dieron :(…). Voy a recomendarte que visites Villa Progreso y busques a Tomatino. Él te sorprenderá con sus increíbles platillos.

Ahora, un consejo: Si alguna vez tuviste una idea extraña como preparar un pastel de mole con nopal, o un taco de flor de cempasúchil con salsa de plátano… ¡no te limites! Prepáralo, pruébalo, y si te gusta, ¡felicidades! Tal vez tu platillo se convierta en toda una cotizada delicia. Ahí tienes a la exitosa torta de tamal, y a su prima, la torta de chilaquiles, que son raras, pero cómo han triunfado.

Mientras tanto, sé un viajero conmigo, y tengamos juntos un buen provecho.

Leave Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *