Las tradicionales enchiladas

Las tradicionales enchiladas

¿Cuántos de ustedes han comido enchiladas, mientras disfrutan de una incomparable vista queretana?

Caminaba por el centro de Jalpan. Además de ser un lugar hermoso, ofrece un panorama muy pintoresco: gente conviviendo entre puestos de helados, agua de caña y los famosos raspados de Chinto y sus fieles abejas amaestradas (conoce los raspados de Chinto), y una bella construcción: la Misión de Jalpan.

Después de un rato en la plazuela, lo que era hermoso comenzó a aturdirme. La incesante melodía de las aves se había convertido en el ruido agonizante de una película de terror. Pero antes de que tremendo sonido provocara en mí la huida, un sonido melodioso comenzó a atrapar mis oídos… era algo así como… ¡aceite saltando en una gran olla de aluminio!

Por supuesto no lo dudé ni tantito, y me acerqué a la gran orquesta. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme ¡con las enchiladas tradicionales de la Sierra!Las hay con pollo, cecina o chorizo, y por lo visto son famosas; todo el pueblo quiere cenar ahí. Difícilmente encuentras un lugar para sentarte y degustar tal manjar.

Y sí, les puedo asegurar que una vez que la enchilada recorre las papilas gustativas, las aves del jardín se convierten en mismísimos ángeles tocando el arpa frente a la Misión.

PARA EL RECETARIO

Las enchiladas pueden ser fáciles de preparar, pero tienen su técnica.

Debemos bañar la tortilla en un chile tan especial y secreto, que no tengo la menor idea que especias, polvos y chiles lleve. Recién bañada, la aventamos con mucho cuidado pero con seguridad a la alberca de aceite de la olla de aluminio. Lograda esta parte, es momento de extenderla en el plato.

Con la mano limpia o llena de residuos de chile, tomamos los vegetales deseados, tan sólo para hacer la finta de que es una comida equilibrada; aunque eso sí, esto realmente neutraliza el potente sabor al chile.

Cerramos la tortilla cual flauta, y la sellamos con la mayor cantidad de queso ranchero que podamos cargar con los dedos.

En este paso, el calor de la Sierra es abrazador, húmedo, insoportable, y tu ropa empieza a tornarse de colores. Si cae una gota de sudor a tu enchilada, no te espantes.

Por último tomas la carne de tu gusto, ya sea de pollo, chorizo o cecina, y la pones junto a tu enchilada. Así la presentación cierra el ciclo del buen cocinero.

Sé un viajero conmigo, y tengamos juntos un buen provecho.

 

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