¡Un tamal gigante!

¡Un tamal gigante!

Cuenta la leyenda huasteca, que a quienes sacrificaban los antiguos teenek, los envolvían en hojas de plátano y los metían en un gran horno de piedra y lodo. Esto acompañado de chiles y maíz martajado o quebrado. En aquel entonces, un mafioso huasteco que violaba mujeres, fue uno de los sacrificados, por lo que al sacar del horno este inmenso envoltorio, las mujeres, a modo de venganza, comieron de él.

Esto podría ser el nacimiento de este gran tamal, que obviamente ya no se hace con carne humana; ahora, son tres carnes principalmente: res, puerco y pollo, pero anteriormente se llegó a hacer con venado, armadillo y codorniz.

Esta región, al haber sido huasteca, aún conserva un poco de esta tradición, y es justamente Mari (quien me llevó a conocer varios de los platillos jalpenses que han entrado a mi estómago), quien tiene la mejor receta de este gran tamal, llamado ahora “zacahuil”.

Ella y su linda familia me enseñaron paso a paso cómo hacer este tradicional platillo. Desafortunadamente ya no se hace de carne humana; estaba recordando a aquel hombre que jugó con mis sentimientos y me rompió el corazón… habría sido un excelente zacahuil… tal vez así habría tenido un verdadero objetivo en la vida ése bueno para nada… ¡Ah, caray!… Creo que me estoy desviando demasiado del tema principal.

En fin, regresando a mi capacitación tamalera, aquí toda la familia se une al festín zacahuilero.

Chequen cómo me fue:

PARA EL RECETARIO

Recuerdan que estuve construyendo un horno en mi departamento, resulta que llegó la Delegación lo que en el resto del país es Municipio o alcaldía, y me dijeron que no es posible.

¿Ustedes qué opinan?

 

Sé un viajero conmigo, y tengamos juntos un buen provecho.

 

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