¡A probar el tamalote!

¡A probar el tamalote!

Esta ocasión no hay mucho qué decir, únicamente mucho, ¡muuuchooo qué probar!

Después de permanecer en el horno de piedra por casi un día completo, nuestro tamal gigante, ícono de la Huasteca, ya está listo.

No es un tamal común; y no lo digo sólo por su tamaño, la textura es muy distinta; éste es un poco aguadito… “atoloso”, diría mi chef. Y el sabor… ¡incomparable!

No me lean más; mejor vean esto con sus propios ojos:

PARA EL RECETARIO

Para degustar este delicioso zacahuil, lo mejor es iniciar probándolo tal cual salió del horno, sin agregarle nada. Habiendo hecho este primer paso, ahora sí: un chilito en vinagre, y aunque no lo crean, un poquito de limón, le dan el toque para complementar la fiesta en el paladar. ¡Les digo que este tamal no es como cualquier otro!

Por cierto: los trámites para hacer mi horno de piedra aún no se desahogan, y ya me preocupé; ¿cómo voy a hacer mi zacahuil?

 

Sé un viajero conmigo, y tengamos juntos un buen provecho.

 

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