Sabor anestesiante

Sabor anestesiante

Puede existir el mismo platillo en distintos lugares: ya sea estados de la República, pueblos, o hasta restaurantes; pero, ¿a poco no, el sabor nunca es el mismo? En esta aventura he comprobado que la sazón de cada persona es la que le da el toque mágico a la comida, pero no sólo eso, la creatividad con la que la elaboran es la que brinda esa autenticidad.

Fui a la casa de Doña Ruperta; muy conocida en San Joaquín por su expertise en las artes culinarias.

Cocinamos un guisado de nopalitos delicioso… ¿suena simple? Pues déjenme decirles que sólo suena, porque el ingrediente secreto hizo el sabor inmejorable. Hablo de una peculiar raíz, llamada chilicuague. Ésta la encontramos en el jardín de Ruperta, pero regularmente los lugareños van a la montaña en su búsqueda. Doña Ruperta fue muy inteligente, y una vez que fue a la montaña decidió llevar a casa una matita de esta planta para evitar la fatiga de caminar tanto cada vez que quisiera este delicioso sabor en sus platillos.

¿Que a qué sabe esta raíz? No es sencillo de decir… ¿Alguna vez su dentista les hizo una extracción de muela? ¿Recuerdan aquella hierbita que les ponía en la herida para que sanara pronto? ¿¡No?!… Tal vez mi dentista es un poco rústico… Pero seguramente a todos en algún momento les puso un poquito de anestesia. Pues ese hormigueo que va intensificándose poco a poco es lo que se experimenta al probar el chilcuage. Más que un sabor, es una sensación. ¿Raro, no?

Vean el video para que conozcan cómo me fue:

 

PARA EL RECETARIO

Primero que nada, si usted quiere probar el chilcuague, no va a tener de otra más que ir a San Joaquín (bueno, seguro se consigue en otros lados; pero que éste sea el pretexto para visitar este mágico pueblo).

Ya teniendo su ramita de chilcuague, lávela muy bien y dele una pequeña mordida. Disfrute el momento.

Ahora sí, elija el platillo que más le guste. El que usted quiera. Comience a prepararlo. Mientras espera a que se cocine, tome su molcajete y comience a machacar su chilcuague con tomate, o jitomate, o con alguno de los ingredientes del platillo que escogió. Esa salsita vacíela en su platillo, ¡y a comer!

Compre una cervecita y combínela con tan exquisito manjar. Se sorprenderá,

 

Sé un viajero conmigo, y tengamos juntos un buen provecho.

 

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